En todos los lugares turísticos siempre hay grupos de personas que abusan del pobre turista. Y aunque en el momento hay muchas herramientas para informarnos acerca de los lugares que vamos a visitar, en ocasiones no las usamos y creemos que tenemos mucha experiencia viajando, que por ser colombianos tenemos la tan famosa “malicia indígena” por dentro y que es imposible que nos estafen. Seguimos creyendo que preguntando se llega a Roma y no nos fijamos a quién le preguntamos, ni filtramos con nuestra malicia indígena la información que recibimos.
El lunes pasado me encontré con una pareja de compatriotas perdidos en un edificio casi a las afueras de Bangkok, yo escuche que decían “English” con cara de impaciencia y me acerqué a preguntarles en qué les podía ayudar. Al notar mi hermoso acento hispano (si Antonio Banderas y Penélope Cruz aún lo tienen, yo no tengo por qué tratar de eliminarlo) me preguntaron de dónde era y se notó la cara de alivio cuando dije “Colombia”. Estaban buscando la oficina principal del correo y el taxi los dejó en ese edificio que no tenía nada que ver con el correo, me explicaron que necesitaban detener un envío porque se dieron cuenta que los estafaron:
Llegaron el viernes y se quedaron en un hotel pequeño recomendado por un amigo (no estaban contentos con la elección tampoco), el sábado salieron a recorrer la ciudad, siguiendo una guía de Bangkok (libro) y creyeron que eso sería suficiente. Tomaron un tuk-tuk (Vehículo motorizado de 3 ruedas que los turistas encuentran exótico) para que los llevara al Gran Palacio y el Templo del Buda Esmeralda, que es la primera atracción que generalmente se visita en Bangkok. El conductor, muy amablemente, les informó que ese día era festivo (“¿Acaso no vieron en televisión?”) y que el Templo estaba cerrado. Pidieron que los llevara a otro templo que también estaba en la guía, pero como era festivo nacional, según el conductor, también estaba cerrado. Así que los llevó a una joyería. No sé exactamente cómo, resultaron comprando un juego de zafiros (pendiente y aretes, creo) por casi 3.650 USD. Al parecer era una super promoción y como viven en Australia hace 2 años, aquí todo les parece barato. En el almacén los asesoraron también para que enviaran las joyas de una vez a su país (por seguridad), así que el mismo conductor los llevó al correo. Después de eso, muy amablemente, los llevó a una agencia de viajes para que compraran las excursiones necesarias, por las que pagaron 700 USD (según mis cálculos las excursiones que tomaron no cuestan más de 350 USD, pagando caro).
Algo los hizo empezar a buscar información por Internet y se dieron cuenta que fueron parte de un “scam” famoso. Y éste no es el único, hay montones en Bangkok y están tan bien montados que la malicia indígena parece no funcionar en el momento. Los más famosos son los de las joyerías, pero también hay señores muy amables parados cerca de las principales atracciones informando que éstas están cerradas por alguna ceremonia especial, porque es festivo o porque el Rey y la Reina se encuentran visitando el lugar. Los turistas cambian su rumbo y más adelante alguien los convence de ir a algún almacén y vuelve y sucede. También hay lugares en donde los taxistas no quieren poner el taxímetro y cobran cifras absurdas (absurdas para Tailandia pero para alguien venido de Europa o Australia, le parece barato).
Una de las cosas que me gustan de Tailandia es que puedo caminar por la calle sin estar mirando por encima del hombro si alguien me está siguiendo o pensando que me van a robar. Bangkok siendo una ciudad tan grande es segura, en general, en cuanto a robos y asaltos (aunque se encuentran algunos casos) se refiere. Pero este tipo de estafas se presentan por montones, aunque en la mayoría de guías en Internet e impresas se encuentra información al respecto. El tailandés por naturaleza es amable, pero las personas que hacen estas estafas son extremadamente amables y los turistas demasiado ingenuos. Es triste ver que unas pocas personas ensucien la imagen del país y que la gente se vaya con una mala imagen acerca de este lugar. Así que cuando ustedes o sus amigos vayan a venir, busquen información (y léanla) acerca del destino, asesórense o contraten mis servicios
para que no les pase este tipo de cosas (lo anterior es con el patrocinio de http://descubriendoasia.wordpress.com).
Volviendo a la historia de mis compatriotas, me llamaron a pedirme el favor de ayudarles en el proceso de recuperar parte del dinero. En la policía de turismo les dijeron que si enviaban las joyas de nuevo, era posible ir a pedir la devolución del dinero (en el recibo dicen que si compran las joyas de nuevo, lo harán por el 80% del valor original), yendo acompañado de alguno de los oficiales. Adicionalmente les dijeron que era mejor si contrataban a un negociador internacional que ellos les recomendaban para solucionar el asunto. Una de las guías turísticas que trabaja conmigo dice que es casi imposible, que es mejor que se olviden del asunto, ya que es bastante común que la policía también esté comprada. No sé cuanto tiempo pueda durar ese proceso, así que les dije que con gusto y que cobraría por hora (de verdad que fue un precio razonable) y me dicen: “¿Y cómo sabemos en realidad cuantas horas gastas?” En este momento me pregunto si después de lo que les pasó desconfían de todo el mundo o si desconfían de mí por ser colombiana o si piensan que los voy a estafar y a ellos sólo les gusta que los estafen en inglés.
Finalmente decidieron enviar las joyas y el poder desde Australia, aunque yo les recomendé que no lo hicieran y se olvidaran del asunto. Ya veremos que pasa. O tal vez leen este blog y deciden contratar al negociador que les recomendó la policía en lugar de a esta humilde servidora.



